Entrevista a nuestra experta Paulina Astroza en NOS Magazine

Nos recibió en su oficina ubicada en el cuarto piso de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción y desde un inicio percibimos una energía positiva que durante la conversación fue envolviendo los recuerdos, las personas y los lugares que conforman la vida de esta destacada profesional que nos habló, con total sinceridad, de su Chillán natal, su vocación profesional, su estancia en el Europa y su presente que la tiene donde más le gusta estar, en el aula.

¿Quién es Paulina Astroza?

¡Qué difícil!, soy una chillaneja de nacimiento, penquista por adopción y bruselense en tránsito, porque estuve viviendo 6 años en Bélgica, 2 años en Lovaina y 4 de ellos en Bruselas. Tengo 44 años, soy esposa desde hace 20 años (pololeé 4 años), madre de Clemente que va a cumplir 8 años y dedicada con toda vocación a la docencia. Esto porque desde que entré a estudiar derecho nunca mi objetivo fue ser abogada, siempre estaba pensando en la academia, en la ciencia política y en las relaciones internacionales. Es por ello que me siento muy profe, esa es mi esencia, más que abogada, me siento profesora de Derecho Internacional.

Además soy alguien a quien le gusta viajar mucho y he tenido la suerte de hacerlo. Mi vida se ha formado paso a paso y hoy me encuentro muy plena y feliz.

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¿Qué recuerdos tienes de Chillán?

Hace tiempo que no he pensado en eso, aunque los primeros recuerdos son con mi familia más directa, mis padres, mis hermanos y mis abuelos, así como en la población Iansa (en Argentina con Libertad), junto a mis amigos y amigas de la época. También me recuerdo de la casa de mis abuelos (en Vega de Saldías y en calle Los Nogales), mi primera etapa en el Colegio La Purísima y después, desde 6° año en adelante, en el Colegio Seminario Padre Hurtado, por lo tanto tengo el sello hurtadiano muy fuerte.

¿Qué lugares y personas se te vienen a la mente?

El Colegio Padre Hurtado ha dejado una huella muy fuerte en mí. Desarrollé muchas cosas en el colegio que hasta el día de hoy me han servido. Por ejemplo, fui la primera mujer presidenta del Centro de Alumnos del colegio. Así también, fui presidenta de la organización del festival del colegio, e hice amistades con las cuales aún mantengo el contacto. De lugares específicos, recuerdo el aromo que estaba en el hospital en la esquina de Libertad con Argentina. Ese olor me recuerda a Chillán, así como el olor a leña también. Mi memoria está llena de lugares y personas muy significativas.

¿Quiénes componen tu familia?

Por un lado, están mi esposo y mi hijo, y por otro, mi familia de origen en Chillán, mis padres, Graciela Suárez, una conocida ex concejala de Chillán muy ligada a la actividad pública y Joel Astroza, ex iansino, un hombre muy apoyador y muy tierno. También está mi abuela materna, quien ha sido muy importante en mi vida al apoyarme siempre ya que creía mucho en mí, ella me pagaba los cursos de inglés y me acompañaba a las presentaciones de ballet en la escuela artística, de hecho hasta el día de hoy tiene un álbum de recortes con todas mis apariciones en los medios desde el colegio; mi hermano Cristian que es menor que yo, y hoy, después de estudiar también en el Colegio Padre Hurtado, es un Ingeniero Civil Químico y mi otro hermano Esteban, que nació cuando salí del colegio y que es una persona muy especial en la vida de todos. Y por supuesto, hoy son parte de mi familia unos suegros maravillosos que también nos apoyan mucho.

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¿Siempre estuviste clara con tu vocación profesional?

Así es. Lo que yo quería estudiar era Ciencia Política, pero en ese tiempo no estaba en pregrado, por eso estudié Derecho en Concepción, claro que no para estar en tribunales, sino para irme al extranjero a estudiar Ciencia Política. Posteriormente me gané una beca y concreté ese objetivo al irme a estudiar a  Bélgica Ciencia Política y Relaciones Internacionales, entre los años 1998 y 2000. Luego volví a Chile, pero en 2011 decidimos (en familia) irnos a Bélgica para estudiar el doctorado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

¿Este recorrido ha sido como esperabas?

Ha sido muchísimo mejor, jamás pesé que iba a tener oportunidades que no estaban en mis pensamientos, pero sin dudas, en todo este proceso, el apoyo de mi marido ha sido fundamental. Por ejemplo, estuve en 3 oportunidades en la Corte de La Haya. Esa experiencia me dio la posibilidad para desarrollar esa área que venía estudiando y espero continuar por la misma senda a futuro.

¿Qué visión tienes de lo que ha sucedido con Chile en La Haya?

Creo que hay que prestar atención al juicio. Ambas partes van a tratar de convencer a los jueces de que ellos tienen la razón. Además hay que tener claro que ambos equipos jurídicos son los mejores abogados a nivel internacional.

Pese a haber perdido en una primera instancia, soy de las que creen que estamos en mejor pie ahora en la discusión de fondo, ya que quedó claro que no nos van a obligar para llegar a un resultado determinado. En la discusión global el tema ya no es jurídico, sino más bien político con una raíz histórica muy fuerte. Se debe seguir la estrategia que se venía planteando pero también explicarle al mundo cuál es nuestra posición.

¿A quién admiras?

Admiro a mis padres por la formación que nos dieron, con mucho esfuerzo, siempre pensando en que todos tuviéramos las mejores oportunidades. Sumado a  lo anterior, está el tema valórico, que es la base de mi formación, siempre teniendo a la verdad y honestidad incorporadas en mi proceder como ser humano. Además admiro a mi marido por lo inteligente, generoso, seguro de sí mismo y  gran papá, y a mi hijo porque nació en condiciones difíciles (a los 6 meses con menos de 700 gramos). Es un pequeñito del cual admiro la fuerza por cómo enfrentar los obstáculos.

¿Qué rescatas de la experiencia de haber vivido en Europa?

Lo primero que gané en Bélgica fue el idioma, porque yo no hablaba francés, me fui con un francés básico y aprendí allá. Además gané amigos de distintas culturas que mantengo hasta el día de hoy. Vivimos en un país multicultural y eso fue maravilloso. El poder apreciar y vivenciar las diferencias y coincidencias en Europa, que es una sociedad desarrollada y con la mente mucho más abierta.

¿Cuánto nos falta para ser una sociedad desarrollada?

Nos falta mucho, ya que no es solo un tema de recursos, sino que con qué mentalidad enfocamos esos recursos. Aquí somos muy individualistas, allá tienen otra concepción de cómo se deben desarrollar las personas. Por ejemplo, la educación es pública, gratuita y de calidad. Los hijos de los reyes van a colegios públicos, así como hijos de diplomáticos y de profesionales de todo tipo. Lo mismo sucede con el sistema de salud. Hay menos segregación y las ciudades incorporan más a la gente a través del sistema de transporte, ciclovías, parques, etc. Asimismo, se disfrutan mucho las horas libres y de descanso, y se respetan y potencian las capacidades de cada uno.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Ver series, me gusta mucho las nórdicas y europeas, por ejemplo, “The killling” y “Borgen”. Además me gusta leer novelas, salir del mundo del derecho. Por ejemplo, me gusta Dominique Lapierre, Larry Collins, Roberto Ampuero, Carlos Ruiz Zafón y Agatha Christie. Últimamente leí “El tiempo entre costuras” de María Dueñas e “Historia secreta de Chile” de Jorge Baradit. En cuanto a la música, me quedé pegada en los ochenta, me gusta el rock latino desde Los Prisioneros a Soda Stereo. Aunque también me encantan The Police, Men at Work, Adele, y de manera especial, las mujeres francófonas.

¿Cuáles son tus virtudes y defectos?

Soy constante, matea, estudio y leo, trato de ser super rigurosa, jamás especular, además como especialista solo hablo en los medios de los temas en los que me he especializado. Entre mis defectos, creo que a veces no tengo inteligencia emocional, a veces tiro las cosas sin filtro y debería tener más diplomacia. Además, soy insegura en muchas cosas, pese a que me dicen que externamente me veo segura y sé que me falta ser más demostrativa a nivel afectivo. Es algo que tengo que trabajar.

¿Y tu mayor felicidad y tristeza?

El mismo hecho, fue el nacimiento de mi hijo, que nació a las 26 semanas. Fue una alegría que todo resultara bien, pero al mismo tiempo fue una tristeza por todas las complicaciones, por eso no tengo un buen recuerdo. Fue un momento duro. Lo que sí rescato es que ese hecho nos unió como familia.

¿Qué situaciones te emocionan?

Cuando le pasan cosas terribles a los niños. Me ha emocionado ver lo que sucede con los niños que se están muriendo en el mediterráneo. Eso me afecta muchísimo. Por ejemplo, a pesar de haber venido estudiando el tema, la muerte del niño sirio (Aylan) que apareció en todos los medios hace unos meses me golpeó fuerte.

¿De qué te ríes de buena gana?

No soy de ver comedias. Soy más contenida, aunque mi sentido del humor va por el humor negro y la ironía, eso se ve en las caricaturas políticas. De hecho, todos los días las leo en los principales diarios del mundo porque me hablan sobre cómo es la sociedad actual. Lo prefiero a un chiste de doble sentido en el Festival de Viña.

¿Qué valor tiene la amistad en tu vida?

Mucho. Por ejemplo, recordar Chillán me hace conectarme con amigos y amigas de siempre. En el mundo universitario tengo algunos, lo mismo que de mi primera época en Bélgica, en especial dos amigas flamencas con quienes me comunico constantemente. A pesar de eso, no tengo muchos amigos. Pero los que tengo son muy buenos.

¿Tienes alguna frase de vida?

Hay una frase que la utilice en mi matrimonio. “Lo esencial es invisible a los ojos”. Eso significa que la verdadera felicidad no es material, sino que radica en el disfrutar el aquí y ahora. Las cosas que hacen feliz son disfrutar lo que uno hace y  compartir con los seres queridos.

¿Cultivas algún talento oculto?

Nada, soy lo más fome que hay, jajaja! no tengo ningún talento, no bailo, no pinto, no escribo, no toco ningún instrumento. Ni siquiera en artes manuales en el colegio me iba bien. Lo mío va por otro lado.

¿Qué consejo les darías a los jóvenes que se inician en la carrera de derecho?

Tener claro que los límites se los coloca uno mismo. Si uno quiere puede salir adelante, para eso hay que estudiar, trabajar y perfeccionarse. Hay cursos, seminarios, etc. que se pueden hacer. Eso permitirá postular a becas y conocer otras experiencias.

¿Cuáles son tus objetivos futuros?

Desde lo personal, ojalá seguir viviendo y disfrutando lo que tengo, mi matrimonio, mi hijo y mi núcleo afectivo. Desde lo profesional, estoy en una etapa en la que estoy reinsertándome de nuevo en mi ciudad y en mi país. Por lo que no quiero proyectarme ahora. Después se verá lo que sigue.

¿Cómo te gustaría que te recordaran?

Como alguien que fue super honesta, que trabajé mucho, que le puse empeño en la vida siempre con mucha sinceridad y que pese a mis falencias fui feliz. Créeme que eso me da una enorme tranquilidad.

Publicado en NOS Magazine