Paneles de hombres y voz pública femenina

Paneles de hombres y voz pública femenina

Documento elaborado por Fundación Hay Mujeres con el objetivo de impulsar la inclusión de las mujeres en espacios donde se conforma la opinión y el debate público.

 

Noviembre 2020

Hay Mujeres promueve y amplifica el discurso público de las mujeres como dimensión de su liderazgo y por su impacto en la calidad de la democracia. Impulsa su visibilidad, su voz y su opinión, haciendo a los hombres parte de dicha misión.

www.haymujeres.cl

 

Contexto:

Una de las dimensiones de las brechas y disparidades que experimentan las mujeres a la hora de ingresar a la esfera pública es su subrepresentación en aquellos espacios donde se conforma la opinión. A pesar de su presencia en ámbitos como la educación y el trabajo, así como en otros donde medidas de acción afirmativa para su inclusión han sido claves como la política, se observa una clara disparidad en los espacios de debate y conformación de la opinión pública y donde los medios de comunicación siguen teniendo un rol fundamental.

Según el Monitoreo Global de Medios (GMMP) del año 2015, las mujeres constituyen solo 24% de lo que se ve en las noticias, se lee en la prensa o se escucha en la radio y en la televisión. (Exactamente, el mismo nivel encontrado en el informe 2010). El nuevo informe con los datos de los últimos 5 años será publicado el 2021.

Por países específicos, en Estados Unidos, el 24% de las fuentes noticiosas son mujeres, según Women Media Center. En el Reino Unido, solamente 22% de mujeres firman artículos de primera plana. En España, de la misma forma, el 24% de las fuentes noticiosas son mujeres.

En Chile, algunas estimaciones señalan que el 83% de quienes escriben en los principales medios son hombres. Dado que una forma de entender la democracia es la de “régimen de opinión pública”, la falta de diversidad y de representación equitativa de género en los espacios de deliberación y construcción de la opinión (donde los medios cumplen un rol estratégico) tienen consecuencias para dicho sistema político por cuanto:

  1. La opinión y la expresión es un derecho humano
  2. Una opinión que no es plural no ayuda a crear opinión y una ciudadanía democrática merece una opinión democrática
  3. La ausencia de las mujeres de la conversación pública genera diagnósticos e  interpretaciones parciales y sesgados de la realidad
  4. Si la presencia de mujeres en instancias de opinión es mínima o accesoria, la sociedad toda pierde capacidad de análisis y de propuesta.

Dicha menor presencia de las mujeres a la hora de conformar el discurso público en la sociedad tiene consecuencias, tanto para el ejercicio de una ciudadanía donde las posibilidades de expresión de la opinión es clave como para las aspiraciones de desarrollo de liderazgo como también para la calidad de la democracia en su conjunto.

La invisibilidad femenina en los lugares donde se construye la opinión se ha transformado en un problema global, por lo que han surgido, en distintas partes del mundo, iniciativas que están promoviendo la voz pública de las mujeres. Fundación Hay Mujeres se inscribe en dicha tendencia, naciendo en 2013 en Chile con el apoyo de la cooperación noruega y convirtiéndose en un referente dentro de América Latina.

Explorando las causas del problema:

La menor presencia de las mujeres en los espacios de conformación de la opinión y del debate público, donde los medios de comunicación en sus distintos formatos siguen teniendo un papel importante a pesar del surgimiento de otro ámbito que se ha dado en llamar “esfera pública digital”, responde a variadas causas de muy distinta índole que han comenzado a ser exploradas.

Entre las de tipo cultural, vale la pena destacar las reflexiones de la clasicista Mary Beard la que en su libro “Mujeres al Poder” (2017) advierte que parece existir la sensación de que las mujeres no tienen derecho a hablar públicamente. Ello se debería a la carga cultural histórica de mantener a las mujeres en silencio y a los hombres desarrollando el discurso público, ambas acciones señaladas como virtudes diferenciadas según sexo. Por lo tanto, el estereotipo es estar callada porque expresar la propia opinión muestra a la mujer como “agresiva” y, cuando se hace, existe el temor a ser castigada.

Por su parte, la escritora estadounidense Rebeca Solnit ha acuñado un término, “mansplaining”. Con él, hace referencia a un tipo de práctica desarrollada mayoritariamente por hombres y, según la cual, se desarrolla una actitud condescendiente y de ignorancia de la experiencia y del conocimiento del que serían portadoras las mujeres.

Dicha práctica, corroborada por muchas mujeres, va más allá de una sensación. Se trataría de una actitud masculina que contribuye al silenciamiento y marginación de las voces femeninas.

Dicha práctica no solo incluye el adelantarse a explicar lo que una mujer debiera decir, actuando en su lugar sino también no escuchar lo que ella está diciendo en un momento determinado. Dicha práctica, adjudicada básicamente a los hombres, van más allá de la anécdota. Ha sido profusamente reportada y resulta perjudicial para el desarrollo del discurso público y la participación de las mujeres en paneles y debates.

Finalmente, la escritora Siri Hustvedt denuncia para el caso del arte (aunque también extrapolable a los fines de nuestra reflexión) el llamado “prejuicio antifemenino”. Consistiría, básicamente, en el análisis del arte aquel realizado por una mujer y el menosprecio que recibe debido a ideas inconscientes influyentes sobre el género.

Consecuencias prácticas de la exclusión de la voz femenina: “manels” o los paneles de hombres

La exclusión y prescindencia de las mujeres en calidad de expertas o fuentes de información y de conocimiento tiene, en el mundo contemporáneo, una expresión práctica concreta. Se trata de espacios de debate de conformación casi exclusivamente masculina contraviniendo numérica, pero también en términos sustantivos y de contenido, el progresivo avance de las mujeres en el mundo del trabajo y de la educación. De esta forma,m dichos espacios han comenzado a denominarse con un término: “manel”. De esta forma, la denuncia de dicha exclusiva conformación de paneles masculinos comenzó a expandirse en redes sociales, haciéndose vital a partir del año 2015 y tratando de llamar la atención sobre un predominio casi exclusivo de hablantes y opinadores masculinos con consecuencias concretas en la forma que los ciudadanos se hacen del mundo y de la eventual resolución de los problemas que conlleva vivir en sociedad.

En 2017, el término “manel”, acrónimo inglés creado a partir de man (hombre) y panel estaba en la lista larga de la palabra del año del Diccionario de Oxford y, como entró en la corriente principal, también se ha convertido en una parte de la “lengua vernácula mundial e la salud” según Jocalyn Clark, editor ejecutivo de The Lancet.

En Chile y en América Latina dicho fenómeno se ha viralizado con los hashtags #panelesdehombres #nosinnosotras #haymujeres buscando desnaturalizar la conformación de paneles masculinos.

Dada la visibilización global que ha cobrado dicha situación, cada vez más organizaciones, medios de comunicación y empresas privadas están adhiriendo a la tendencia de incluir a las mujeres en los paneles de opinión (y, por extensión, todo espacio de debate y reflexión).

A modo de ejemplo, la BBC de Londres, desde el año 2019, ha iniciado la política de 50/50 en todos los paneles en donde se emitan opiniones expertas. Esta iniciativa se ha llevado a cabo con éxito. En la televisión danesa DR, por su parte, se lleva adelante esta política desde el año 2017, elevando el porcentaje de mujeres en sus paneles del 25% al 45%, específicamente para su programa “Deadline”.

En Chile, a pesar de que se ha elevado la inserción laboral femenina y se ha logrado la paridad en los ingresos a las universidades de las mujeres, contando con mujeres expertas en todos los temas, los paneles de hombres siguen siendo parte de la cultura por diversos motivos. El problema resulta, incluso, más llamativo habida cuenta de que Chile podrá  tener próximamente una Constitución elaborada por un órgano que será integrado con paridad de sexo. Entre algunas de las causales detectadas por la fundación Hay Mujeres desde los inicios de su trabajo de promoción de la voz y del discurso público femenino se encuentran:

  1. Por el lado de la demanda:

Sesgos inconcientes: Dada la “normalidad” de asistir a la conformación de paneles o espacios de debate exclusivamente masculinos no existe conciencia colectiva de la necesidad de incluir a las mujeres como parte de dichos espacios. Frente a ello, priman el hábito y la tradición, terminando por hacer “lo que siempre se ha venido haciendo”.

Estructura de trabajo de los medios: Las características de urgencia de la forma en la que trabajan los medios de comunicación lleva a planificar con poco tiempo. Se suma a ello una rotación en el trabajo de producción que dificulta la voluntad de recurrir a fuentes disponibles con información de expertas como es la base construida para tal fin y en constante desarrollo que Hay Mujeres ha dispuesto para consulta de los medios.

Finalmente, muchas veces se recurre a las mujeres para cubrir roles subalternos como es el caso de la moderación de un debate.

  1. Por el lado de la oferta:

Ausencia de políticas efectivas de conciliación: Otro motivo que genera dificultad en las mujeres para asistir a los paneles de debate, sobre todo los que tienen lugar en horario nocturno o fines de semana sea radio o televisión abierta, está relacionado con las labores del cuidado y la menor posibilidad de delegarlas en otros de forma de participar en dichos espacios.

Aversión al riesgo: Dada la creciente polarización de nuestras sociedades, la que también se expresa en el ámbito de la opinión, muchas mujeres se inhiben de participar en los espacios de debate los que, trasladados al espacio digital, ha derivado en una mayor posibilidad de ser objeto de ciberacoso por sus posturas públicas y opiniones.

Síndrome de la invisibilidad recurrente: El menor número de mujeres invitadas a espacios de conformación de la opinión redunda en el menor conocimiento de la cantera de mujeres disponibles para ser consideradas como fuentes de conocimiento experto. A mayor invisibilidad, mayor posibilidad de ser invisible. Tal situación de profundiza porque los medios tienen a convocar usualmente a los más conocidos y probados, usualmente hombres.

En la televisión pública chilena comenzaron a ser denunciados los paneles de hombres de manera más conocida a partir del año 2020 aunque existen precedentes previos. La sociedad chilena ha comenzado a entender que no puede dejarse fuera de la construcción de la opinión y de los debates a la mitad de la población constituida por las mujeres y expresan su inquietud y malestar a los medios, en tiempo real, haciendo recurso de las redes sociales para expresar su molestia. De esta forma, hemos podido asistir a situaciones donde algunos hombres declaran su molestia por concurrir a programas de televisión donde no hay mujeres así como declaran su voluntad de no participar en el futuro próximo si se persiste en dicho tipo de exclusión.

Desde el año 2015, la Fundación Hay Mujeres percibió la necesidad incorporar a su misión una visión de género integral, visualizando a los hombres como actores importantes a la hora de corregir la disparidad de género en la conformación del debate público. Para ello, creó la figura del “Embajador Hay Mujeres” a través de la cual se invita a convertirse en aliados en dicha tarea a hombres que se comprometen a abrir espacios a las mujeres de forma de erradicar los paneles masculinos. Se trata de hombres líderes en sus áreas de acción que, voluntariamente, adhieren a una decisión: contribuir a acortar brechas en la misión de la fundación de promoción de la voz y del discurso público de las mujeres.

Se ha conformado, de esta forma, una importante masa crítica de hombres que asciende a 113 Embajadores (https://www.haymujeres.cl/embajadores/) que, en su mayoría, no solo están dispuestos a no participar en paneles que no incluyan la voz femenina sino que buscan y recomiendan de forma activa a expertas para participar en dichos espacios así como para integrar la base de nombres de expertas disponible que alimenta la fundación.

Un ejemplo de lo anterior es que, en 2018, “Embajadores Hay Mujeres” que son, a su vez, embajadores en Chile de Dinamarca: Jens Godtfredsen, Holanda: Harman Idema y Suecia: Oscar Stenström, dieron una entrevista, junto con la Directora Ejecutiva de Fundación Hay Mujeres, al Diario Financiero en el contexto del Día Internacional de la Mujer. En dicha entrevista, que se convirtió además en portada de dicho medio, declararon públicamente que no asistirían a paneles de opinión que no consideraran la incorporación de la voz femenina.

Fundación Hay Mujeres, pionera de una tendencia mundial: Pacto Mundial de las Naciones Unidas y “manels”:

El año 2015, la directora ejecutiva del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, Lise Kingo, anunció el Compromiso del Panel del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, un nuevo esfuerzo global para ayudar a poner fin a los paneles compuestos exclusivamente por hombres.

En sus palabras de apertura en el evento anual de los principios para el empoderamiento de la mujer celebrado en conjunto con la 60ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, la Sra. Kingo pidió a los miembros del personal en la sede de la iniciativa en Nueva York que se comprometieran a no participar ni organizar paneles. compuesto solo por hombres.

A través de este esfuerzo, los empleados masculinos del Pacto Mundial de las Naciones Unidas pueden ayudar a promover la igualdad de género cuando se les invita a hablar en un panel de hombres pidiendo que sustituyan a una colega, lo que aumenta la importancia de las oradoras si asisten al evento, o declinando el compromiso de hablar.

Para asumir el compromiso global, el Pacto Mundial de la ONU alienta a sus más de 80 redes locales y más de 13,000 signatarios en todo el mundo a hacer sus propios compromisos para llevar el equilibrio de género a conferencias y eventos, y les pide que compartan su compromiso a través de Twitter en #PanelPledge.

El anuncio del Pacto Mundial de las Naciones Unidas está inspirado en el trabajo de “Male Champions of Change” dirigido por Elizabeth Broderick, copresidenta del grupo de liderazgo de los principios de empoderamiento de las mujeres y ex comisionada australiana contra la discriminación sexual. De esta forma, Male Champions of Change (MCC) Institute trabaja con líderes influyentes para redefinir el papel de los hombres en la adopción de medidas sobre la desigualdad de género. Activa grupos de pares de líderes masculinos influyentes, los apoya para que den un paso al lado de las mujeres e impulsa la adopción de acciones en el sector privado y el gobierno.

Gracias a la Embajada de Australia en Chile, Male Champions of Change, ha invitado, en un futuro próximo, a Fundación Hay Mujeres a conocer de primera mano su programa junto a un grupo de Embajadores Hay MujeresSe busca, entre otras iniciativas, realizar reuniones conjuntas de colaboración en las Naciones Unidas para compartir buenas prácticas en los avances de la equidad de género y la inclusión de la mujer en diversas áreas. Ello posiciona a nuestro país en el marco de las iniciativas que se están llevando a cabo internacionalmente.

 

Algunas otras iniciativas internacionales para la erradicación de paneles masculinos:

Artículo:

María de los Ángeles Fernández

Fundadora y Presidenta

Mai Nié Chang

Directora Ejecutiva

Fundación Hay Mujeres

Chile

haymujeres.cl