Perpetual motion

Rompiendo la inercia del sistema

Por Alex Godoy-Faúndez.
Embajador de Hay Mujeres 2015.
Director, Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de Recursos Universidad del Desarrollo

Hace un par de días atrás, vimos un horrible femicidio en el sur de nuestro país,  donde el asesinato de una mujer y la brutalidad de los hechos superaron ampliamente la ficción.
En este contexto, la única reflexión que puedo hacer más allá de buscar culpables específicos o de análisis reduccionistas en el marco de la crítica a nuestro sistema legal, es preguntarme cuánto de lo que observamos ya no responde a externalidades propias de un entramado sistémico, sino más bien a una estructura en la cual se ancla el sistema y que da origen no sólo a brutalidades en contra de mujeres, sino que a la invisibilidad de estas en un contexto societal.
Hace aproximadamente un año, tuve el honor de unirme a la iniciativa Hay Mujeres con el propósito de visibilizar a numerosas colegas que día a día engrandecen a nuestro país, en las más diversas disciplinas relativas a temas de sustentabilidad, ciencias ambientales y cambio climático. Mi objetivo: tratar de proveer nombres a nivel de medios de comunicación y paneles, que suelen ser de hombres, para dar aire fresco a lo que vemos.
Durante los primeros pasos en la promoción de colegas – hoy invisibles en distintas plataformas de medios de comunicación – pude constatar que muy pocas veces estos se comunicaban con quienes recomendaba; observando que en las diversas notas de televisión o radio para las que había sido consultado, empezaban a aparecer otros colegas hombres que muy pocas veces habían sido consultados por los mismos medios previamente.
Al poco andar, me propuse hacer las indagaciones del por qué lo observado, consultando a mis contactos en diversos medios para quienes yo ya era considerado una fuente experta. Las respuestas fueron sorprendentes.
En numerosos casos, editores y productores, usan una lista de posibles expertos a los que recurrir frente al tema de contingencia; esto, independente de si el editor o productor numerosas veces fue un periodista joven detrás de tal proceso y más allá de su género.
Las listas de editores y productores poseen en su mayoría hombres y muy pocas veces mujeres, un sesgo de género a primera conclusión. Por lo mismo, al ser uno de los primeros en el listado, y a pesar de recomendar a quienes podrían conocer del asunto -incluso más que yo o que el segundo de la lista-, la tendencia fue a seguir el orden de la lista más que seguir tal recomendación.
Es más: al tratar de recomendar a colegas especialistas en temas específicos, empecé a dejar de ser considerado como fuente expert y pasé a ser clasificado como un tipo que evadía las entrevistas. Por lo tanto, no sólo sigue la invisibilidad de mis colegas mujeres, sino que además pasé yo mismo a ser invisibilizado. Los únicos espacios que logré algún éxito, fue cuando existían temas de contingencia en los cuales los medios no poseen ninguna lista y donde sí la recomendación sirve.
En este contexto, la única razón a mi juicio, posible de generar tal tipo de sesgo, fue la existencia de un sesgo de base más allá de los medios; un sesgo inherente a la persona o profesión en la cual a todas las mujeres las tendemos a invisibilizar por defecto; a excepción de que estos temas los relacionamos intrínsecamente a “asuntos femeninos”.
Esto explicaría que vemos al mundo como si existieran temas prohibitivos del género femenino y donde los hombres pudiéramos opinar de todo, mientras que las mujeres sólo tienen voz en aquellas materias que las incumben, propagando el prototipo inculcado de sociedades patriacarles.
Volviendo al homicidio inicial, si un carterazo tiene una penalidad mayor que el golpear a una mujer, quizá se explica no por la falta de empatía o conciencia en relación a la equidad de género, sino porque cargamos con densas estructuras de sesgo de género en todos los ámbitos de nuestra sociedad que explican que nuestra estructura societal genere, sustente y propague esta inequidad, expresada desde una simple recomendación a los medios de comunicación, hasta penas en la cuyos agresores apenas son castigados.
Hoy, siento que el problema es la configuración del sistema, y no sólo del entramado que lo sostiene. Al parecer tenemos mucho más trabajo que el sólo visibilizar a las mujeres, sino cambiar en algo en la sociedad donde nos movemos.